ePrivacy and GPDR Cookie Consent by TermsFeed Generator
trendelafresa@ffe.es +34 915 068 053
Aranjuez: patrimonio histórico

Hitos de Aranjuez


Aranjuez es un mosaico tremendamente variado, una sabrosa ensalada de lugares, espacios, edificios monumentales, de altísimo atractivo turístico. Se combinan en cuidada armonía áreas de alto valor paisajístico y ambiental, como los Sotos del Rey Felipe II o el curso del Tajo, con jardines regados con las aguas de este mismo río, sean los delicados espacios del Paterre o La Isla, o el inmenso Jardín del Príncipe, todo un bosque ordenado y preñado de obras de arte flanqueando el rio. Junto a ellos, palacios, viviendas históricas, templos, y un casco urbano modélico en su barroco diseño.

Y sobre ellos gravita durante todo el año un ambiente cultural y de actividades de alto atractivo, con hitos de interés turístico internacional como las fiestas del Motín, además de un gran número de eventos musicales y deportivos. Entre ellos destacamos la celebración, cada primavera, del Festival de Música Antigua, así como los desarrollados en el Teatro Real Carlos III o el Centro Cultural Isabel de Farnesio. Y en lo deportivo, a orillas del Tajo, su Club de Piragüismo, sede de diversos eventos de deportes náuticos de gran peso en el ranking nacional.


Palacio Real


El Palacio Real es el principal hito monumental de Aranjuez. Fue Felipe II quien activó el proyecto de su padre Carlos V: la construcción de un palacio en lugar de aquella inicial y modesta “casa maestral” de la Orden de Santiago. Juan Bautista de Toledo inició las obras en 1561, y tras su muerte le sucedieron Gerónimo Gili y Juan de Herrera al frente de ellas. Éstas se paralizaron por falta de recursos y no se reanudaron hasta la llegada de los Borbones.

Felipe V las retomó con Caro Idrogo, realizando una primera ampliación. Tras un voraz incendio que partió de las cocinas palaciegas, Fernando VI las continúa, restaurándolo y ampliándolo bajo las directrices de Bonavía, arquitecto que, al mismo tiempo, diseña lo que sería el nuevo viario urbano del Real Sitio.

Es Carlos III quien añade las dos alas perpendiculares a la fachada principal, dándole el aspecto actual en forma de “U”, con la unidad estética de su origen herreriano, las influencias neoclásicas, y ese bello contraste entre el ladrillo rojo y la piedra de Colmenar. El interior nos deslumbra con salas ricamente decoradas que fueron testigos de una parte crucial de nuestra historia.


Palacio Real de aranjuez

Casco histórico


Hasta el siglo XVIII estaba prohibido el asentamiento de personas en el Real Sitio fuera del palacio. La predilección de Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza por Aranjuez, junto con el abultado número de cortesanos y los consejos de Farinelli, animaron al rey que se diseñara una nueva población. Este encargo recayó en el afamado arquitecto Santiago Bonavía. En treinta años lo que otrora fuera una finca privada se convirtió en una populosa villa dotada de iglesia, hospital y teatro, además de tiendas y todo tipo de servicios.

El entorno de urbano que rodea el Palacio Real constituye un conjunto excepcional en el que no debemos buscar grandezas monumentales aisladas, sino la regularidad del conjunto, siempre gravitando en torno al Palacio. Así, por un lado, podemos apreciar ese regular diseño de calles en un mosaico geométrico de calles en retículo. Y en ese esquema aflora el excepcional marco escenográfico de la Plaza de San Antonio. 21.000 m2, en un espacio presidio por la arquería barroca cóncavoconvexa de la Real Capilla de San Antonio, enmarcado entre arquerías y cerrado por una fuente monumental. A pocos metros, la Plaza de Parejas, otro espacio de 30.000 m2 concebido a priori como espacio de eventos regios. Y, finalmente, el tridente de calles formado por las de La Reina, Príncipe e Infantas, que convergen en la puerta del palaciego parque del Parterre.

Las Casas de Oficios, Caballeros e Infantes, esas grandes manzanas cerradas con quasi monacales claustros en su interior, hay otros elementos, de menor volumen pero no menos reseñables. Por un lado el patrimonio eclesial, donde destaca la ya citada iglesia barroca de la Real Capilla de San Antonio, con la espectacular arquería ondulada que abraza uno de los extremos de la plaza de San Antonio y vuela sobre las calles. También cerrando otro de los vectores del viario arancetano, en su tridente regio, la de Alpajés, templo del siglo XVII. Más hacia el sur del caso tenemos el Convento de San Pascual, espectacular templo neoclásico que sufrió abandonos e incluso fue utilizado como prisión durante nuestra guerra civil y actualmente es convento de clausura y colegio.

Vista aérea de Aranjuez
En el ámbito civil, destaca el legado de los palacios que los nobles cortesanos se construyeron para vivir junto al monarca en sus estancias en Aranjuez. Son por ejemplo el Palacio de Medinaceli, del siglo XVIII y reconvertido actualmente en vivienda, la Casa del Gobernador (hoy sede universitaria) y el de Godoy, con tanta capacidad de evocar hechos históricos. También del ámbito civil resaltar el Hospital de San Carlos, uno de los primeros trabajos de Bonavía en Aranjuez y que marcó patrón para otros edificios ribereños. Presenta una arquitectura singular y cubrió la salud de los vecinos del Real Sitio, que se quedaban sin hospital cuando marchaba la Corte. Actualmente son aulas del campus universitario local.

Y además de la salud del cuerpo, para la salud del alma se levantó un teatro, el Real Teatro Real de Carlos III. Del año 1768, fue el marco de eventos de la corte, y de ello da fe el texto inscrito su fachada: ““Rudos deliciis urbana adjecta. Voluptas Jussu CAROLI TERTII. Anno MDCCLXVIII”, que podríamos traducir que aquí, en Aranjuez, se unen las delicias del campo con los placeres de la ciudad. Carlos III, 1768. Muy reconstruido, conserva su fachada original y es su actual interior se ha recuperado su apariencia de origen integrando los elementos que de ella se conservaban.

Pero sin duda alguna uno de los elementos más señeros es su plaza de toros (la segunda más antigua de España). Data de 1796 y es de las más grandes de España. Cuenta con palco real, con acceso propio desde el exterior y cuando se construyó su capacidad era de 6000 espectadores y la población era de 4226 personas- Actualmente tiene un aforo para 9000 personas. Hecha en ladrillo y piedra de Colmenar, acoge en su interior un atractivo patio de cuadrillas, callejón, chiqueros, capilla y, en especial, los corrales, inmaculadamente conservados, que nos cuentan historias del pasado, de tauromaquia. En su interior se ubica un pequeño museo que expone todo tipo de enseres relacionados con las muchas tardes de toros que allí se han celebrado.

Con la llegada del ferrocarril en 1855 vino una nueva tendencia arquitectónica, y el mercado de abastos, construido con una estructura de hierro, es su mayor exponente, ligado con la arquitectura arancetana gracias al cerramiento en ladrillo visto y piedra de Colmenar. La propia estación, de los años 20 del siglo pasado, es un edificio de corte neomudéjar de alto valor, donde destacan, además del propio edificio de viajeros, las cubiertas artesonadas del vestíbulo. Es obra de Narciso Clavería, arquitecto que tiene entre sus obras las cercanas estaciones de Algodor, y, sobre todo, la de Toledo.

Todo este bagaje patrimonial hizo acreedora a esta ciudad, en 1983, la calificación de “Conjunto Histórico Artístico”.